[COLUMNA] “No puedo con este niño, a ver usted qué puede hacer”

Esta frase la estamos escuchando con bastante frecuencia por estos días, nosotros los psicólogos. En realidad, para ser honesta ya hace un tiempo considerable.

Estamos en una era de padres digitalmente ausentes, emocionalmente ausentes, al punto de “NO PODER CON UN HIJO”. Con un niño de 4 años o menos a veces. Son quienes “mandan” en las vidas de sus padres. En su casa hacen lo que ellos quieren sin que un adulto pueda poner límites sensatos y en tiempo y forma. Y si los pone siente CULPA.
CULPA por poner límites, algo necesario en cualquier etapa de la vida de un ser humano. Límites para encaminar con responsabilidad la vida de ese ser que tenemos y que no pidió venir al mundo.
Los límites entre otras cosas, regulan las emociones, permiten que el nene entienda que NO ES NO, pero además le enseñamos a validar la figura del adulto como tal, y que no falte el respeto a su maestro/a. Para poner límites, algo necesario y SANO, debemos sostenerlos, con adultos, sin culpa, con amor, porque el niño se hace no nace.


Hace unos años atrás era casi impensable tener en una consulta a un niño porque NO reconocía los límites, llegaban por otras cuestiones, pero no porque un padre NO podía con su hijo. Y si bien hoy llegan con esa consigna, los padres tienen la “ idea mágica” de que con sólo llevarlo a terapia el problema se soluciona. Y no, ¡¡sólo los profesionales o podemos!!.
Debemos trabajar en conjunto y entender que no hay recetas mágicas y que somos los adultos los responsables de y por ese niño.
La situación de los límites o de la falta de límites es tan preocupante que hay expertos que hoy consideran que no poner límites es negligencia por parte de los adultos, en otras palabras se ha incorporado este aspecto como una forma de MALTRATO INFANTIL. Y esto es, para que se tome conciencia real de la falta en la que caemos si no los ponemos. Se ve muy frecuentemente en el uso y mal uso de la tecnología y las redes sociales- chateo.

Hay padres que preguntan si estará bien regular el uso de un celular o de cualquier otro aparato que lleve a un niño a convertirse en adicto. Porque el uso excesivo genera adicción en nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Con todo lo que esto implica: aislamiento social, incapacidad de comunicarse con otro ser humano, depresión, obesidad, ansiedad, dificultades de concentración, trastornos del sueño, acoso, ciber acoso, etc. ¿Y quiénes regulamos esto? LOS ADULTOS. Como también regulamos la alimentación, pero tenemos altas cifras en nuestro país de obesidad y sobre peso infantil. Como también tenemos 10 intentos de autoeliminación por día y las edades son cada vez más “cortas”. Jóvenes que no saben lo que es la frustración o el fracaso porque se educaron en un ambiente sin límites y sin saber esperar turno o el momento adecuado para recibir “eso” que querían y lo querían ya. Y entonces sus papás por miedo a poner límites se lo brindaron rápido o sin mayores demoras.

¡¡A poner LÍMITES, que nuestros niños y adolescentes los están pidiendo a gritos!!

Psicóloga Mariángeles Durante
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