[COLUMNA] Expulsión de pequeños y medianos productores

UPM tiene 352.000 hectáreas propias. Se consolida la extensión del monocultivo forestal con los daños y perjuicios que esto implica para la preservación del suelo y la biodiversidad y continuará por tanto la expulsión de pequeños y medianos productores.

“El “contrato” firmado por el partido de gobierno, a nombre de la República Oriental del Uruguay con la multinacional finlandesa para la la concreción de UPM 2 es la renuncia definitiva a la soberanía nacional y a la independencia que un Estado debe tener frente a las empresas privadas. Este “contrato” que nace protegido por un tratado de protección de inversiones firmado con Finlandia, también tiene la protección de la ley No 16.906 conocida como Ley de Inversiones, ley que para beneficiar a UPM fue interpretada de manera ilegal e inconstitucional, este contrato en su inicio declarado secreto fue firmado a fines de 2017 por secretario y subsecretario de Presidencia más el director de OPP, aquí surge el primer cuestionamiento y es si estas personas tienen facultades y competencias para representar al Uruguay en un contrato con una empresa extranjera.

En mitad de 2019 en pleno año electoral se realiza el anuncio de la concreción de la segunda planta de celulosa por parte del presidente de UPM donde se ponderan las políticas del gobierno y las garantías que se le dan a la inversión extranjera, como así también a las facilidades a las que han accedido, y no es para menos ya que el Estado se obliga a autorizaciones de zonas francas, realización de un proyecto ferroviario para uso prioritario y no restringido los 365 días del año, proyectos viales, proyectos portuarios en la bahía de Montevideo, proyecto de aguas por el cual se le asegura a esta empresa un determinado volumen diario, proyecto de energía eléctrica, donde se compra el excedente de energía eléctrica que se genere a precio diferencial aunque no lo necesitemos y la lista de bondades fiscales continua… El oficialismo y los grandes medios de comunicación establecen un derroche publicitario dando cuenta de las bondades de esta inversión, de los miles de puestos de trabajo que generará y del crecimiento del PBI de un 2 %. etc. etc.  Sin embargo hasta el momento hemos visto como no se ha querido desarrollar la industria nacional que se encuentra cada vez más primarizada, lo mismo que la producción nacional y en los hechos tenemos una deuda pública que se ha multiplicado.

Esta confirmación de UPM 2 o tercera planta de celulosa afirma en definitiva determinadas bonanzas económicas que las dos anteriores plantas de celulosa que ya tenemos en el país no trajeron, porque es cierto que tenemos dos plantas de celulosa de las más grandes a nivel mundial ya instaladas, pero tenemos el déficit fiscal más alto de los últimos tiempos, tenemos el índice de desocupación más alto de los últimos tiempos, crisis en la industria, el comercio, en el agro en los distintos sectores productivos y tenemos también el mayor endeudamiento en la historia del país. Seguir apostando por el mismo modelo neoliberal de priorizar la inversión extranjera directa, con cuantiosas prebendas fiscales, con la excusa que será el elemento dinamizador de la economía, es seguir obteniendo los mismos resultados.

Esto significa la confirmación de una política de entrega, de crecimiento en la extranjerización de la tierra ya que sólo UPM tiene 352.000 hectáreas propias. Se consolida la extensión del monocultivo forestal con los daños y perjuicios que esto implica para la preservación del suelo y la biodiversidad y continuará por tanto la expulsión de pequeños y medianos productores. Que tratamiento tan distinto, tan desigual estamos viendo en pocos días para los productores nacionales en comparación con esta multinacional que goza de alfombra roja y todos los privilegios. Para los apicultores que reclamaron soluciones hace poco, la lamentable respuesta del inefable ministro Enzo Benech, que dicho sea de paso está perdiendo aceleradamente “conciencia agropecuaria”, fue que “la plata manda”; y para los productores lecheros inmersos desde hace tiempo en en una crisis de proporciones, la respuesta fue “que volvieran al pasto”, después de estas respuestas evidentemente que no queda margen de esperanza para soluciones de fondo. 

Hay otros partidos de la oposición que critican algunos aspectos del “contrato” ROU -UPM, que es lamentable y vergonzoso estamos de acuerdo, pero no critican y nada dicen en contrario del “modelo” que es justamente lo que hay que cambiar. Si la excusa final para la gran entrega termina siendo la cantidad de puestos de trabajo que se generarían, les recordamos que en la Comisión de Vivienda del Senado está pendiente de aprobación el proyecto del Plan Nacional de Vivienda Popular, que está destinado a familias cuyos ingresos no superen la canasta familiar, lo que permitiría abatir el déficit habitacional construyendo viviendas dignas y de calidad en todo el país, con la construcción de 5 a 7 mil viviendas por año se estarían generando entre 10 y 15 mil empleos directos, al tiempo que se dinamizarían las economías locales y se estaría cumpliendo con un derecho que está consagrado en la Constitución, con mucho menos inversión y menos deuda de lo que nos va a costar UPM 2 que con contratos leoninos se asegura ganancias anticipadas que no van a quedar en el país. Hay otro camino”. 

Dario Camilo
Escrito por: Darío Camilo

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