En lo que va del año ascienden a 14 los femicidios

La violencia doméstica es, luego del hurto, el delito con mayor número de denuncias.

Las diferentes formas de violencia contra las mujeres y las niñas constituyen a nivel nacional, regional y mundial un grave problema de Derechos Humanos, de salud y de justicia social.

Las situaciones de violencia doméstica contra la mujer constituye uno de los problemas más relevantes de salud pública, un obstáculo serio para el desarrollo económico y social de las comunidades y una violación a los derechos humanos de las personas, en particular de los grupos más vulnerables.

La violencia contra las mujeres y niñas conforma un problema de proporciones pandémicas, ya que al menos una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido maltrato, ha sido forzada a mantener relaciones sexuales o ha padecido algún tipo de abuso a lo largo de su vida, generalmente por parte de alguien conocido.

Lo más importante es el hecho de que la violencia sufrida por las mujeres y las niñas generalmente proviene de hombres a quienes conocen y se produce dentro del llamado «puerto seguro» del hogar y la familia.

La violencia contra las mujeres afecta todas las esferas de sus vidas: su autonomía, su productividad, la capacidad para cuidar de sí mismas, de sus hijos y su calidad de vida. Tiene un gran costo individual para las personas que la sufren y también para la sociedad en su conjunto.

En Uruguay -al igual que en otras partes del mundo- la violencia contra las mujeres por parte de sus parejas y/o ex-parejas no se detiene, a pesar de la existencia de marcos normativos que protegen y garantizan los derechos de las mujeres.

Según estadísticas en este momento de pandemia y de extrema vulnerabilidad es donde debemos estar atentos/as ya que mayormente las mujeres están siendo presas, víctimas de sus parejas.

En lo que va del año ascienden a 14 los asesinatos de mujeres y mujeres trans. La violencia doméstica es, luego del hurto, el delito con mayor número de denuncias.

Las consecuencias de la violencia (físicas, laborales, emocionales, sociales) generan a su vez un enorme costo al Estado: costo en atención por servicios de salud y sobre medicalización de padecimientos diagnosticados, costos en la esfera laboral por ausentismo, descenso del rendimiento laboral y/o licencias médicas atribuidas a causas múltiples entre las que se destaca el stress; costos en la seguridad social por la reparación integral a víctimas sobrevivientes; costos por los procedimientos judiciales-policiales en atención a denuncias de malos trato.

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