Murió un voluntario que testeaba la vacuna de Oxford en Brasil: habría recibido placebo. Tenía 28 años

Era médico. Se trata de la vacuna que está produciendo el laboratorio AstraZeneca. Según el laboratorio, el hecho “no generó preocupación” y el ensayo continúa.

Un médico brasileño de 28 años que formaba parte del grupo de voluntarios de testeo de la vacuna de la Universidad de Oxford contra el coronavirus, y que está produciendo el laboratorio AstraZeneca murió días atrás, informó este miércoles la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa).

Se trata de la vacuna que el Gobierno argentino anunció que va a producirse en el país para distribuir en toda América Latina, excepto Brasil. Y que costará 4 dólares, la más económica del mercado porque se venderá al costo. La producción está a cargo del laboratorio Mabxience, de Garín, perteneciente al Grupo Insud, del empresario Hugo Sigman.

El hombre fallecido era de la ciudad de Río de Janeiro y formaba parte del contingente brasileño de voluntarios en el desarrollo de la vacuna producida, localmente, por el instituto Fiocruz, del Gobierno federal. “En relación al fallecimiento del voluntario de test de la vacuna de Oxford, la Anvisa fue formalmente informada de ese hecho el 19 de octubre de 2020”, informó el órgano regulador estatal brasileño.

Hasta ahora no se precisó el motivo del deceso y es probable que no trascienda. Tanto el diario brasileño O Globo como la agencia de noticias Bloomberg afirman que el hombre fallecido no habría recibido la vacuna de prueba, sino que se le suministró un placebo, aunque no fue confirmado oficialmente.

Un portavoz de Oxford le señaló al medio Sky News que las pruebas no se detendrán. “Tras una cuidadosa evaluación de este caso en Brasil, no ha habido preocupaciones sobre la seguridad del ensayo clínico y la revisión independiente, además del regulador brasileño, ha recomendado que el ensayo continúe”, sostuvo.

Clarín consultó a representantes locales de AstraZeneca, que explicaron: “No podemos comentar sobre casos individuales en un ensayo en curso de la vacuna Oxford, ya que nos adherimos estrictamente a la confidencialidad médica y las regulaciones de ensayos clínicos, pero podemos confirmar que se han seguido todos los procesos de revisión requeridos”.

Agregaron: “Todos los eventos médicos importantes son evaluados cuidadosamente por los investigadores del ensayo, un comité de monitoreo de seguridad independiente y las autoridades reguladoras. Estas evaluaciones no han generado ninguna preocupación sobre la continuidad del estudio en curso”.

El Gobierno de Brasil ya había acordado con la empresa AstraZeneca y la Universidad de Oxford la compra de 100 millones de dosis de la vacuna que ambas están desarrollando.

La vacuna de Oxford había sufrido un serio revés a principios de septiembre pasado, cuando debió suspender sus ensayos por una reacción adversa grave en un voluntario del Reino Unido.

El diario estadounidense The New York Times informó que uno de los voluntarios había sufrido una mielitis adversa, una enfermedad en la médula espinal que pueden provocarla infecciones virales.

En ese entonces, el laboratorio anunció la suspensión de los ensayos para abrir un periodo de investigación que podría demorar entre tres y cuatro semanas. Sin embargo, solo cuatro días después se retomaron las pruebas.

En julio la compañía había informado sobre el éxito de las fases 1 y 2 de prueba, en las que habían participado poco más de mil voluntarios. En esa instancia, según se informó, no se habían detectado efectos adversos de importancia y la efectividad de la vacuna fue del 91 por ciento con una sola dosis.

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